Puede que fuéramos incompatibles y no haya que darle más vueltas. Pero me niego a creerlo.
Estábamos demasiado bien cuando la paz se quedaba en
nuestra alma. Disfrutábamos demasiado, en todos los
sentidos.
En un mundo plagado de cortocircuitos, ella y yo éramos
conexión.
Qué malas pasadas nos juegan los recuerdos cuando
tratamos de olvidar el pasado. Nunca deberíamos
renegar de la gente que supo hacernos arder. Es una
falta de respeto hacia nuestra memoria y hacia el AMOR en mayúsuclas. Pero el caso es que lo hacemos.