Dentro de unos años no recordarás los correos que respondiste ni las

horas que pasaste mirando el móvil.

Recordarás ese baño al atardecer, el viaje improvisado, las risas con tus

amigos y los días que parecían no terminar nunca.

Porque los mejores veranos no se miden en días, sino en historias.

Haz que este sea uno de los que nunca se olvidan.

Los veranos no vuelven. Los recuerdos sí.